Lic.
Milagro J. Mendoza R. (mjmr2788@gmail.com)

Derecho
y Ciencias Políticas.

Panamá es un crisol
de razas, es como le hemos venido llamando durante años. Pues su gente es muy
buena y sus políticas han abierto las puertas a los extranjeros. Este país es
el favorito de muchos, tanto para invertir, como para vivir. Sin embargo la
migración externa, que hemos venido recibiendo en los últimos años, está afectando
a la población panameña. Sépase que este artículo, no se enfoca a la xenofobia,
sino en la realidad que estamos viviendo; ya que las políticas migratorias, no
han favorecido ni ayudado a los nacionales.

Para estos últimos
años, los países se han tornado más nacionalistas, es decir buscan proteger sus
intereses y los de sus compatriotas; sin embargo Panamá, ha abierto
abruptamente las puertas a muchos extranjeros, al punto tal que ya no lo pueden
controlar. Tanto la migración legal como la ilegal, han llevado a este país a
un caos.

Existen normativas
que permiten que extranjeros residan en este país, incluso que trabajen en él. Entre
las que podemos mencionar, las visas de 10%, la cual señala que por cada 10 trabajadores puede haber un
trabajador extranjero; vemos otras leyes que señalan que si Panamá no cuenta
con el profesional idóneo en una materia específica; puede contratar a un extranjero por tiempo
determinado, sin embargo es necesario que se coloque a su lado a un nacional
para que aprenda la materia y pueda ejercerla y enseñarla en este país.
Encontramos además normas que permiten la naturalización, y a través de otras
regulaciones se abren las puertas a las inversiones extranjeras, entre otras.

Por otro lado, la legislación panameña tiene 25 profesiones
liberales que están protegidas, es decir, solo pueden ser ejercidas por
panameños, entre ellas están:
enfermería, ingeniería, arquitectura, abogacía
farmacia, quiroprácticos, nutricionistas, relacionista, , cosmetología,
odontología, química, entre otras. Esas
profesiones se han visto vulneradas en este país, en la última década, gracias
a la migración abrupta.

En
Panamá, las obras de construcción han tomado un auge y un avance que es significativo. En los
últimos 10 años, Panamá ha recibido inversiones extranjeras que han ayudado a
la economía del país. Sin embargo, del otro lado de la moneda, podemos observar
que los estudiantes panameños que se gradúan no son los que están ocupando los
puestos, que estás construcciones han generado. La ley panameña señala, que en
los proyectos de construcción, debe estar como ingeniero residente un panameño, y los demás que apoyen y
colaboren en la ejecución del proyecto deben ser panameños también. Empero, la
realidad es otra, se ha observado que en los proyectos de construcción, en
efecto se cumple con el residente panameño, sin embargo los demás puestos de
mando no lo están ejerciendo nuestros profesionales, sino profesionales
extranjeros. Incurriendo de esta manera en el
delito, de ejercicio ilegal de una profesión, ya que aunque tengan el título
habilitante, el mismo no es reconocido en nuestro país.

Conlleva
otro problema, y es que estos profesionales extranjeros desconocen la normativa
panameña. Misma que es impartida en las universidades de Panamá. Al desconocer
estas reglamentaciones, se han visto afectadas vidas humanas, proyectos
enteros, y se dan continuas violaciones al Código de Trabajo y a las normas
sobre medidas de seguridad. Muchos de
estos trabajadores, son contratados como administrativos, no como ingenieros o
arquitectos. Los que les permite trabajar en Panamá, sin embargo, ejecutan
funciones propias de la ingeniería y la arquitectura; alegando que conocen los
reglamentos internacionales sobre construcción. Pero una realidad es que
desconocen las panameñas. .

El gobierno panameño,
debe invertir más en la educación, para que nuestros estudiantes, puedan tener
basto conocimiento y nadie diga que por el desconocimiento de nuestros
profesionales, se requiere personal extranjero. Las instituciones del gobierno,
deberían vigilar los proyectos, exigir el cumplimiento de la norma; que bien
señala que para ejercer este tipo de profesión, es necesario ser panameño. Y si
es extranjero debe cumplir con lo estipulado en la ley 15 de 1959; así también
cumplir con los requisitos de migración, de permiso de trabajo.

Esta migración continúa,
ha ocasionado afectaciones al país, entre lo que puedo mencionar las
siguientes:

·
Muchos
extranjeros profesionales, vienen a Panamá, son contratados para ocupar un
puesto “X”; pero ejercen una actividad exclusiva para los panameños y a ellos
les pagan un salario muy jugoso. Mientras que al nacional, le quieren pagar lo
mínimo.

·
Se
da el efecto inverso entonces, muchos de
estos migrantes, permanecen en Panamá, de manera ilegal. Lo que abarata en gran
medida la mano de obra. Mientras que al panameño debe pagarle según lo
planteado en salario mínimo o convención colectiva. Estos amigos, que están
ilegales, están dispuestos a cobrar mucho menos para poder permanecer más
tiempo en este país. Ocasionando entonces que los panameños, desde el punto de
vista que se observe queden afectados.

·
Se
tiene además que al desconocer las leyes panameñas, se incurren en delitos, y
violaciones a las normativas. Es
importante señalar que en Panamá, se hace lo que la ley panameña diga. Si en su país es diferente, excelente
por ellos. Pero lo que se hacía en su país, no es lo que se aplicará acá.

·
Por
el deseo ferreo de quedarse, están dispuestos a pagar más por las cosas. Es
bueno recordar que en los países vecinos, la vida es más cara, por lo que los
extranjeros están acostumbrados a pagar precios más altos por comida, vivienda,
ropa, entre otros. Ocasionando entonces una inflación en Panamá, haciendo que
los panameños, no puedan costear o sobrellevar esta carga.

Panameños, seamos
solidarios y hospitalarios como lo hemos sido por años, pero luchemos por
nuestros derechos y defendamos nuestra nacionalidad.